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  • 1 Post By LEO91

Tema: ¿Puede valorarse en 15.000 millones una compañía que no tiene ingresos?

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    ¿Puede valorarse en 15.000 millones una compañía que no tiene ingresos?

    ¿Puede valorarse en 15.000 millones una compañía sin ingresos como Snapchat?


    Simple: no los vale. La valoración es solo un número creado a medida entre los fundadores de la compañía y los inversores privados que ayuda a ganar credibilidad y aumenta la posibilidad de dar un pelotazo.

    Es decir, que se trata de la lógica de las profecías auto-cumplidas tal y como recoge Bloomberg. Y es que en Silicon Valley los ratios tradicionales de valoración de empresas, como el cash flow, han pasado totalmente a segundo plano, especialmente con aquellas empresas que son 'maduras' para lo que es el mundo tecnológico.

    Entre sueños y garantías
    Y entonces, ¿cómo se calcula el valor de estas start-ups? Muy simple: es una mezcla de los sueños y previsiones de los fundadores con el miedo de los inversores a perderse el próximo Facebook más un elemento clave: garantías y cláusulas especiales para los inversores.

    Así lo confiesan una docena de insiders del Silicon Valley, que enumeran que estas garantías permiten al capital riesgo, por ejemplo, ser los primeros en recibir dinero si hay una salida a bolsa exitosa o la compañía acaba siendo absorbida por otra, algo muy habitual estos días. Otra opción es asegurarse un número de acciones gratis si entran otros inversores y/o las valoraciones caen. También es muy habitual que reciban acciones preferentes con más derechos que los inversores que lleguen después.

    Todas estas prácticas, que alejan mucho el valor económico real del valor que se le da a una compañía, emborronan el panorama tecnológico y, sobre todo, generan unos riesgos enormes, ya que los requerimientos de información de estas compañías no son los mismos que los que se exige a aquellas que cotizan.

    ¿Una burbuja peor que en los 90?
    Encuadrado en este fenómeno están las advertencias de gente como Mark Cuban, quien se hizo de oro en la primera burbuja tecnológica de los 90 y que ahora es famoso por ser el excéntrico dueño de los Dallas Mavericks de la NBA.

    Cuban alertaba recientemente de que la burbuja actual era peor que la de hace 15 años precisamente porque afectaba a empresas no cotizadas, y señalaba específicamente pequeñas tecnológicas y empresas de aplicaciones. Y ahora, al no estar cotizadas, estas empresas carecen de liquidez. Un riesgo que se amplifica, sin duda, cuando las valoraciones están basadas en sueños y miedos.

    "Todos buscan su unicornio porque la única salvación real hoy en día es una desinversión o un gran pago en efectivo", añadía Cuban, quien se mofaba de la denominación de "ángeles" de algunos inversores en tecnología. "¿Por qué les llaman ángeles, quizá porque garantizan sueños?", se preguntaba en un post.

    No a los factores tradicionales
    Desde la industria del capital riesgo (aunque en este juego también hay banca de inversión, hedge funds e incluso fondos soberanos) se defienden diciendo que las valoraciones dependen de factores más importantes que los tradicionales, como las proyecciones o la cuota de mercado (muchas veces las aplicaciones crean un nicho propio en el que son casi monopolísticos, aunque está por ver que ese nicho dure).

    Lo importante es la gente que use esta nueva aplicación, independientemente de que pague o no. Los costes se dejan en segundo plano, importan los ingresos presentes (si los hay) o las expectativas, más realistas o menos.

    Otro factor importante es el propio proceso. Normalmente, la compañía da un precio y los inversores lo negocian en función de las garantías que puedan recibir para proteger su inversión. Ante nuevas compañías sin ninguna clase de historial hay que recurrir a lo que sea: a la última valoración de la compañía (sea la que sea), a la de otras start-ups (aunque no tengan nada que ver) o, si es necesario, a la de las empresas vecinas.

    Las cláusulas son la clave. En este sentido, ols inversores pueden presionar a empresas que llevan ya un tiempo funcionando porque suelen tener exigencias de capital más importantes que las empresas recién creadas. Y entonces encuentran en los inversores en capital riesgo un aliado, aunque a cambio les impone condiciones. Cuanto más generosa sea la empresa, más generosa será la valoración que reciba.

    La búsqueda del decacornio
    Cuando Cuban se refería a los unicornios no era una metáfora. El término se utiliza habitualmente para referirse a start-ups cuyo valor ha superado los 1.000 millones de dólares en alguna ronda de financiación. En teoría, era para ilustrar lo raro que era encontrarse un unicornio, pero han proliferado tanto que ya suman 50.

    Por ello, se ha creado un nuevo término: decacorn, que traducido sería algo así como decacornio, juego de palabras entre el número diez y el propio unicornio, que se refiere a aquellas que valen más de 10.000 millones de dólares. Un selecto club formado por Airbnb, Dropbox, Pinterest, Snapchat y Uber.

    Es obvio decir que los decacornios no existen, y es una señal más de los riesgos actuales en torno a las nuevas aplicaciones y servicios tecnológicos que están proliferando. "Si te despiertas en una habitación llena de unicornios, estás soñando", explica gráficamente Todd Dagres, socio fundador de Spark Capital.

    Una protección que revela miedo
    Una preocupación compartida por otros expertos, que ven mucho riesgo en lo que está sucediendo. "Cuando hablamos de estas valoraciones a lo decacornio, generalmente, los acuerdos se estructuran así: pueden valer x, no es un número falso, pero no es lo mismo que en la bolsa. Siempre hay algún tipo de garantía, de protección", añade Jason Lemkin, de Storm Ventures.

    "Cuando los inversores están exigiendo cada vez más estas provisiones, lo que me dice es que hay mucho riesgo e incertidumbre en el mercado, y realmente se están protegiendo", alerta Barry Kramer, socio de Fenwick & West, firma de abogados que ha participado en algunas de las operaciones más sonadas en Silicon Valley. "No me gusta usar la palabra burbuja, pero es un síntoma preocupante que las valoraciones sean demasiado altas".

    Con todo, sí que hay un número que tiene solidez. Es la valoración basada en las acciones comunes, que son generalmente las que reciben los empleados y cuyo valor es calculado por auditores independientes. Y, sorpresa, la valoración es muchísimo menor. "Puede ser un 30 o hasta un 50% menor, no se hace pública hasta la salida a bolsa", añade Kramer.
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    “Mientras que el especulador sólo tiene en cuenta las tendencias del mercado, el inversor obtiene sus beneficios con base en la disciplina y la investigación”
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    "El inversor inteligente es una persona realista, que vende a optimistas y compra a pesimistas" Benjamin Graham

  2. #2
    Master del Universo Avatar de janto
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    Re: ¿Puede valorarse en 15.000 millones una compañía que no tiene ingresos?

    Buen artículo.

    Lo de snapchat es sangrante. Cuando salió la noticia estaba indignado jaja
    El derecho de cada cual se define por su virtud, o sea por su poder.

    “Consejos vendo, que para mí no tengo”

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