Un empresario paga 2000 euros a un trabajador. De estos 2000 iniciales, solo 1489 aparecerán como "bruto" en su nómina, el resto se paga al estado para la Seguridad Social.
Seguimos... A los 1489 se le resta la parte de la Seguridad Social, que le llaman eufemísticamente "por parte del trabajador". El bocado son 96 euros. El pobre pringado piensa que solo es eso lo que va a la Seguridad Social, cuando realmente es el 30% de su salario o coste laboral.
Ahora viene el IRPF. Tirando por la media, 166 euros. Neto y limpio, el trabajador recibe 1228 euros en su cuenta bancaria.
Y después los impuestos indirectos: IVA, IBI, gasolina, impuestos municipales, tasas de basuras, pasar la ITV,... digamos un 20% de los 1228 euros, otros 240 euros para impuestos. Finalmente se puede decir que 1012 euros es lo que te queda cada mes después de pagar impuestos.
Luego, el pobre trabajador ve a su vecino, que no trabaja oficialmente, con subsidio social para él y otro para su pareja, vivienda de alquiler social, con la sanidad gratis, y la educación de sus hijos (si los tienen) también, trabajando en trapicheos en negro, y finalmente dice: ¡qué trabaje Rita!

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